lunes, 24 de enero de 2011

AMADA MÍA

Amada mía eres tú, mi niña consentida la dueña de mis suspiros y quien me lleva al cielo cada vez que beso sus manos y miro sus ojos negros.

Amada mía el futuro de mi vida eres tú, el dedicarme a llenarte de caricias y adornarte de tiernos y sublimes besos sería mi pasión, si en el pasado cometí errores pido me perdones y que ya no pienses más en el pasado, entremos en la habitación dejemos las velas encendidas y fuera las heridas, que las caricias sean la brisa que mantiene vivo el furor de nuestro grande amor.

Amada mía, pequeña consentida, mis brazos  añoran envolverte y así unificar tu cuerpo y el mío, tu corazón y el mío y después de esta noche ser uno en el espacio lleno de estrellas que son parte de nuestro cielo iluminado por la luna.
Al despertar saber que estas a mi lado y que nunca jamás te irás, saber que tu presencia permanecerá. Pero despierto y veo mi entorno solo para darme cuenta que todo era un sueño, que no estás conmigo que te has ido y que no regresarás.

Otra noche más mi subconsciente vacila con mis sentimientos y emociones sin conocer que el mas herido con sus juegos es mi corazón.

La única verdad es que esta noche mirare el cielo nuevamente  lleno de estrellas buscando dibujar en cada una de ellas tu rostro. Amada mía que has partido al inmenso cielo déjate ver o asoma tu mirar detrás de la blanca luna y por última vez dejarme contemplar el brillo de tu mirar.     Princesa Amada.
                                                
                                                                                                                         E. Anthony Castillo Q.

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